|
|
|
El Sonido del Agua. C/ JARRERÍA, 5, LOCAL A 18009 GRANADA. Telf: 958-22-69-72 Fax: 958-21-57-98 |
|
|
Actividad de animación a la lectura Las palabras... con historia, sin memoria, añoradas, deslabazadas, al vuelo, en duelo, sin empeño, con sueño, pero ... ¡Vengan a nuestro tenderete! Allí tenemos montoooooones de palabras que ¡aún no tienen dueño! Así es como Papalábrula, algo nariguda pero muy solícita, además de charlatana, juguetona y mentirijuelosa, inicia su palabrería para atraer a los transeúntes hacia el tenderete donde se encuentra su amantísima, viejísima y tacañísima ama, la ilustre eminencia de las palabras escritas, dichas, no dichas e incluso las jamás pronunciadas: Madame Esdrujilda.
Papalábrula: Sara Ledesma Gallego Madame Esdrujilda: Cristina G. Temprano Producción: Isla del Arte Creación: Sara Ledesma Gallego y Cristina G. Temprano
|
|
|
|
"Palabritas frescas, oiga usted señor, señora, señorita, chiquillo, joven, chavalilla... Palabras al por mayor y detalle. Lléveselas cortadas y sin cortar, pulidas y sin pulir..."
Así es como Papalábrula, algo nariguda pero muy solícita, además de charlatana, juguetona y mentirijuelosa, inicia su palabrería para atraer a los transeúntes hacia el tenderete donde se encuentra su amantísima, viejísima y tacañísima ama, la ilustre eminencia de las palabras escritas, dichas, no dichas e incluso las jamás pronunciadas: Madame Esdrujilda.
Mientras tanto Papalábrula, limpia el habitáculo, hace pos recados, trae las noticias, anuncia los pregones e incluso pronuncia discursos, eso sí, cuando no se despista y empieza a jugar desaforadamente con el público, sea para retarles a desenredar palabras, encadenarlas o adivinar significados.
Allí, a su puerta o en la intimidad que proporcionan las cortinas del tenderete, Madame Esdrujilda incita a los clientes o a los espectadores, a inventar la historia de una palabra, a darle un nuevo significado más acorde con su "aspecto físico" o su sonido, a especificar su uso medicinal o simplemente a clasificarla. Allí permanecen recogidas, impresas en pergaminos palabras que ya están clasificadas por su carácter en simpáticas, tristes, repipis, insulsas, mágicas, sosas, aristocráticas, para susurrar, apara jugar, etc.
y es que Madame Esdujida y Papalábrula, a pesar de tener el estómago muy vacío, no lo pueden eviatr: su pasión y su obsesión con las palabras.
|